¡Viva la República!

Blog vinculado a la cuenta de Twitter @VivalaRepublic1 editado por Tomás José Morales

Y Sorayita se puso digna

 

RUEDA DE PRENSA TRAS CONSEJO DE MINISTROS

Todos queremos tener nuestra intimidad y que nadie nos venga a molestar en nuestras casas cuando estamos disfrutando de la paz y el amor de nuestros seres queridos. En este Sentido, Soraya Sáenz de Santamaría, muy burguesa y tradicional ella, se ha puesto digna y, muy seria,  ha definido el límite que hay entre su vida privada y su vida laboral pública.

Es cierto, todo el mundo tiene derecho a vivir su tiempo libre en libertad de la forma que estime oportuna sin ser molestado por nadie. No se puede estar de acuerdo con las acciones violentas que perturban la paz de las personas que desean descansar y vivir en paz. Es un derecho que se tienen ganado y merecido.

Pero, Santamaría es un personaje público al que la ciudadanía le paga un sueldo para resolver los problemas del país y para impedir que los desalmados alteren el descanso y la paz de los ciudadanos. Cobra un gran sueldo para garantizar a los ciudadanos (a todos) lo que ella reclama y defiende para ella y su familia y, ¿Qué ocurre? Que si miramos detenidamente el asunto, esos que han ido a molestarla a su casa lo hacen porque ella no ha sabido defender su derecho a la intimidad de su vivienda que Sorayita tanto ardor pone en defender cuando de ella, su marido y su hijo se trata. Luego están protestando con razón porque ella ha fracasado en la tarea principal de proteger a los ciudadanos.

Porque, cuando a esos que protestaron ante su puerta les engañaron vendiéndoles un piso de 60.000 euros por seiscientos mil, ella estaba con los autores del engaño, cenando y planificando su viaje de bodas con Iván.

Y cuando a esos que protestan ante su casa les echaron del trabajo, Sorayita celebraba su ascenso a gran ministra y elaboraba reformas para que pudieran echar a más trabajadores.

Y, cuando a las familias de esos que protestan ante su casa las sacaron, niños incluídos, con violencia de sus viviendas por no poder hacer frente al pago de una letra, Sorayita celebraba con gran pompa el bautizo de su hijo, Iván, y los niños de los desahuciados lloraban en el banco de una acera ante la mirada irónica de los policías que a ella sí protegen.

Las lágrimas de esos niños valen tanto como las de cualquier vicepresidenta por mucho que sea de buena familia y linaje franquista.

¡No! Nadie tiene derecho a perturbar el maravilloso sueño del precioso hijo de la vicepresidenta  ni del frutero del barrio, que es del mismo valor humano. Pero, una persona de tan altas responsabilidades debería saber que en este mundo, cada vez más, las cosas están estrechamente relacionadas y, cuando pasa algo, entender por qué pasa y hacer algo para solucionarlo.

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This entry was posted on April 13, 2013 by .

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